-Hector, por favor, ¡ayúdame! Enserio, que a esa tía no le funciona bien la cabeza, que está loca.
-No te preocupes, anda, que no va a pasar nada; dice mucho y hace poco, yo la conozco y no te va a tocar. Confía en mí.
Sara estaba en casa de Hector sin parar de andar de un sitio a otro y sin poder estar quieta. Leire, la ex, buscaba a la "guarra" según ella que había acompañado a su supuesto novio al botellón. Suena el teléfono.
-¿Sí?
-¿Hector? Soy Javi. ¿Estás solo en casa?
-Está también Sara.
-Ammmm... ¿Y Lidia está?
-No, pero ya me contarás lo que te tramas.
-Jajajaja, ¡vale, au!
Cuelga el teléfono.
-Entonces, ¿vas a ayudarme con Leire?-Cortó Sara a Hector.
-Emmm... Sí, sí, sí... Pero, la verdad... Tampoco te tengo que ayudar mucho... Tú solo le tienes que decir lo que pasó y ya...
-¿Lo que pasó? ¿Y qué le digo? Nada, pues Hector, mi amiga y yo nos fuimos de botellón y ...
-Y nada más, ya está.
-Vale, pues eso... Bueno, voy a llamar a Lidia. Tengo que hablar con ella.
-¿Una de esas conversaciones de dos horas de cotilleos y demás?
-Sí, una de esas.
Sara cogió entre sus manos la morena cara de su amigo y le dio cálido beso a modo de despedida.
La chica iba pensando en la pasada tarde, todo lo que pasó... Iba recordando sus pasos desde que empezaron a beber hasta que llegó a su casa. Su madre le dijo que por qué tanta felicidad, pero hoy ya no le duraba.
-¿Lidia?
-No. Espera un momento que está en su habitación.
La madre de Lidia abrió la puerta con el inalálbrico en la mano.
-Lidia, es Sara. Toma.
Esta coge el teléfono con tal prisa que casi se cae al suelo.
-¡Mamá!, ¡déjanos solas!- gritó la chica con el teléfono señalándola- Bueno, que, ¿es para lo de ayer no?
-Si. Vengo de su casa ahora, y que sepas que Javi ha llamado preguntando por ti.
-¡Cuenta, cuenta!
-Todo super bonito, pero es un cabrón como los demás. Ahora no me la mencionado nada y actuaba normal... Si se acordara, se moriría de vergüenza. Lo conozco. ¿Y tú con Javi?
-Esta tarde he quedado con él y bastante bien... En verdad es super majo, hemos ido a un pub a tomar algo. Me ha recogido en los chinos de la esquina. Estaba con el mp4 y no sabía cuando llegaba, pero cuando se ha parado delante mía, me pensaba de todo menos que era él...
-¿Cómo iba?
-Con una flamante moto roja y negra, con unos vaqueros oscuros y una chupa negra y un casco con el cristal negro.
-Joder...
-Y después, hemos ido a un parque muy bonito, allí los dos tumbados, en el césped, con bromitas y... pasó.
-¿El qué?
-Lo que tú creías.


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