Me gusta.
Así que me sorprendió un poco cuando sus manos rozaron mi piel elevándome suavemente. Sujetándome muy cerca de su cuerpo, tanto que de lejos quizá hubiéramos parecido sólo uno. Tenía sus manos enredadas en mi cintura, y mis dedos buscaban los suyos como locos, como si el mundo fuera a acabar en un segundo. Y a mí, no me hubiera importado que acabara, no si lo era así... con él.
11 octubre 2011
La vida sólo te sonríe cuando dejes de pensar que es una mierda.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario